EN BUSCA DE LA FELICIDAD - INTEGRACIÓN PERSONAL

 





LIBRO



Ser feliz representa el acto supremo de comunión entre el ser y la vida que lo rodea; ser feliz es integrarse internamente con su mente, sus emociones y sus sentidos, y a la vez, fundirse con todas aquellas cosas que lo rodean. Cuando la mente y las emociones están atentas a los mensajes del mundo físico existe integración; cuando el ser humano desfasa sus pensamientos mandándolos hacia un pasado o hacia un futuro hipotético, decimos que el ser humano está desintegrado.


Integración consciente. En la práctica diaria de ser feliz, es preciso abocarnos a la tarea de la integración, pero consciente, hay múltiples trabajos en los que el ser humano se encuentra, mental, emocional y físicamente, unido, integrado, dedicado a la ejecución de una determinada acción o tarea; sin embargo, todo esto se hace de una manera inconsciente, automatizada, perdiendo el sentido de lo que es estar vivo y estar disfrutando de la existencia física. Cuando el ser humano pueda trabajar normalmente, pero a la vez, estando consciente de su responsabilidad de ser feliz, en ese momento tendremos una mutación, un cambio en la naturaleza interna del ser, en los procesos mentales, en la calidad de las emociones, e incluso, en la percepción física de lo que lo rodea.


La disciplina de la integración. La disciplina de la integración implica que el ser humano debe permanecer con su atención mental y emocional puesta en aquello que su cuerpo físico está realizando; si esto se logra hacer disciplinadamente, al menos treinta minutos al día, estaremos cultivando a un nuevo ser, que vendrá a la manifestación, en el momento que la integración sea lo suficientemente completa como para establecer el contacto directo con el ser interior. En otras palabras, experimentando la integración en el presente, el ser pone en marcha un proceso de expansión continua de conciencia que lo llevará de una manera automática y rápida, a establecer un antakarama, es decir, su contacto con la mente superior, con el ser superior, con su Dios interno.



💗








PARA TI de KWAN YIN

 






A ti que llevas un dolor en tu alma, a ti a quien los trinos de los pájaros no logran hacer olvidar tu pena, a ti que sufres en silencio pensando que nadie comprende la magnitud del dolor que llevas, a ti que te sientes olvidado por los ángeles del cielo y por el Dios Omnipotente.


A ti van dirigidas estas palabras: Porque hasta aún el zumbido de las moscas en su volar silencioso, es escuchado por el oído atento de Dios de los cielos, y aunque Él te ha hablado, aunque Él ha dirigido hacia ti los rayos del sol para que alumbren tu interno, tú persistes en tu soledad ignorando esas muestras de amor infinito.


Aún cuando Él ha hecho florecer miles de plantas a la orilla de tu camino, tú las has ignorado y has seguido de frente sintiéndote solo. Aún cuando Él ha puesto cerca de ti muchos niños con sonrisas en sus labios, tus ojos y oídos se han cerrado para todo aquello que no sea tu dolor. Aún cuando Dios mismo te ha hablado desde muy adentro de tu ser, haciéndote recordar los momentos felices que has vivido en tiempos pasados, tu mente obstinada continúa reviviendo esos instantes de dolor que han cambiado tu vida y que ahora prefieres recordar, en lugar de pensar que el dolor ya pasó y lo que vives ahora es un mundo distinto, diferente, que sólo espera tu atención para volver a tomar color y alegría dentro de tu ser.


Mira que eres esclavo de los recuerdos y que éstos rondan tu cabeza como si fueran fantasmas de tristeza, que se regocijan en mantenerte en ese estado de depresión. Date unos instantes, tan sólo unos momentos, pon atención a estas palabras y dirige tu mirada a ti mismo preguntándote : ¿Por qué sufro? y esa razón, por más poderosa que sea, se encuentra ya en tu pasado, en tu historia, es tan sólo un recuerdo, no es un presente, lo que en tu presente te aqueja, es la imposibilidad de aceptar eso que te ha pasado. Ahora, sigue en estos momentos de reflexión pensando así: Mi vida es ahora distinta y no me es posible saber si mañana tendré alegrías o fracasos, por lo tanto, ¿Debo gastar mi vida lamentándome de cosas que han pasado? o ¿buscaré vivirla aceptándola tal como Dios mismo me la ha dispuesto?. De tu respuesta dependerá probablemente tu felicidad futura.


Eleva tus ojos al cielo y observa ese Sol que te alumbra, o esa Luna y Estrellas que adornan la cúpula celeste bajo la cual moras, míralas y piensa: ellas son eternas, han permanecido allí desde hace miles de años y continuarán allí miles de años más, mi vida es como el mar que se agita al llegar a la playa y se convierte en olas que suben y bajan y arrastran las arenas. Pero más adentro, en lo más interno de mi ser, mora el gran océano en calma, infinito, inmutable, sin los vaivenes de las olas en la playa, sin mis altibajos que mi conciencia humana me hace pasar.


¿Dónde estás misteriosa alma humana que moras dentro de mí y que sutilmente percibo sin llegar eternamente a comprender?. Y ahora esta voz te responde: estoy tan dentro de ti, que ni el más interno de tus huesos lograría siquiera acercarse a la periferia donde resido; estoy en cada célula de tu cuerpo y aún estoy en cada átomo de luz que conforman esas células; soy tu conciencia Divina, soy tu Dios interior, soy tu contacto permanente con el Creador de todas las cosas, y soy también la garantía de tu felicidad , y tu paz interior se encuentra siempre dentro de ti.


¿Qué dolor puede ser tan grande que mi poder no pueda vencer?, ¿Qué tristeza puede hundirte al grado de que sientas separarte de mí?. Entiende que es tu resistencia a aceptar las cosas, la razón de tu tristeza; entiende también que en el girar de los mundos y en las leyes que gobiernan a este Universo, la separación de dos seres, las enfermedades del cuerpo y todo aquello que pudiera haberte causado esa tristeza, son manifestaciones temporales de una misma esencia que es eterna.


Penetra en los misterios del cosmos, siente tu grandeza cuando mires al mundo y sepas que tú eres responsable de esa creación; olvida momentáneamente tu pequeñez con todos los dolores que van asociados a ella, y elévate por las cumbres de las montañas más altas para percibir de una ojeada, el gran reino que fue puesto bajo tu cuidado.


¿Qué tristeza o que dolor puede ser tan grande, que te haga olvidar la gran responsabilidad que tienes para con el Universo?. Hombre pequeño, reconoce que eres pequeño únicamente en tu comprensión, pero de la misma manera como una pequeña nuez rompe su dura cáscara para convertirse en un frondoso y majestuoso nogal, de la misma manera Yo espero y esperaré eternamente, a que tú rompas la dura corteza de tu consciencia, y puedas erguirte majestuoso, tomando plena posesión de tu Divinidad.


No importa lo que pienses, no importa lo que sientas, todo es temporal; hoy sufres, mañana reirás, y después volverás a sufrir, hasta que entiendas que esos cambios en tu conciencia, son derivados de tu escasa comprensión y al alejamiento que tienes de esa fuente interior desde donde te estoy hablando.


Recuerda siempre que no importa donde te encuentres, no importa la situación, estado de salud o de conciencia en que estés morando, Yo moro dentro de ti, en cada átomo, en cada órgano; y en cada pensamiento que tú emanas, parte de mi energía va con él, soy tú mismo pero desde muy dentro de ti; por eso, ahora, que escucho tu dolor y siento tus reclamos, te hablo y hago un llamado para que abras tu mente y percibas la luz que te estoy enviando.


El amor es vida, es energía y es el motor de la existencia


Los corazones humanos muchas veces actúan como cárceles cuando han sentido los rasguños de la incomprensión humana, pero si es triste contemplar la ignorancia de los hombres, mas triste es observar corazones encarcelados. Quita las cadenas de tu corazón, vuelve a encender la antorcha del amor y entrégalo a cuanto ser encuentres a tu paso, porque debes saber que el amor es para el hombre, lo que el agua es para las plantas, es la vida, es la energía y es el motor de la existencia.


Recuérdalo siempre y cada noche, cuando presa de tu tristeza y de tu dolor vuelvas a sentir soledad, toma estas líneas y repitiéndolas en voz alta, repítelas una y mil veces, hasta que sientas que esta voz proviene de ti mismo, hasta que sientas Mi presencia en ti, y a mi amor inundándote y desbordándose de adentro hacia afuera. Si lo haces, serás una flor renacida, la primavera volverá a llegar a tu vida y el frío invierno se alejará de ti. Un nuevo sol alumbrará tus pasos y la vida entera retomará su curso, porque una flor se ha abierto nuevamente.



💗



pág. de la 7 a la 10 de LLAMAS DE AMOR son 30 hojas








PUNTOS Y ASPECTOS DE DIOS

 






LIBRO



Alguna vez te has hecho la pregunta: ¿Cómo será Dios? Se nos ha dicho que oremos dándole la espalda al problema y pensando en Dios; pero, ¿Cómo hemos de pensar en Dios? ¿Cuál es Su naturaleza? ¿Cuál es Su carácter? ¿Dónde se encuentra? ¿Podemos realmente entrar en contacto con Él? Y de ser afirmativo ¿Cómo?
 

En lo primerísimo que hemos de caer en cuenta es que Dios no es meramente una especie de hombre superior. La mayoría de la gente diría: “Por supuesto que no”; pero mi experiencia me demuestra que aún hoy día la mayoría de las personas –en lo profundo de sus corazones- piensan que Dios es meramente un hombre amplificado y nada más; un hombre muy bueno, un hombre extraordinariamente sabio, un hombre de infinito poder pero, no obstante, un hombre al fin y al cabo. Ahora bien, tal idea no es más que una proyección de sus propias personalidades, idea que no puede ser verdad. En filosofía a tal ser se le denomina “Dios antropomórfico”. Y a ninguna persona finita como ésta le sería posible haber creado el universo ilimitado que vemos a través de nuestros telescopios, o la infinita variedad de diminutas formas con la que establecemos contacto a través del microscopio, por no decir nada de la creación infinita de la que no tenemos ni idea.
 

Es natural que una persona piense que Dios es meramente una edición más grande de sí misma, así como podríamos suponer que sí un insecto pudiera pensar en Dios, probablemente creería que es un insecto gigantesco con un poder ilimitado. Nosotros, no obstante, somos seres en posesión de las facultades gemelas de razón e intuición, por lo que tenemos que ir más allá de ese estadio infantil en pos de la verdad.











 



Libro Metafisica 4 en 1 de Conny Méndez



CRISTIANISMO DINÁMICO




Antes de emprender cualquier oficio que sea, el candidato que lo va a desempeñar recibe instrucciones o estudia la técnica del mismo. Sin embargo hay uno que emprende su cometido totalmente a ciegas, sin instrucciones, sin técnica, sin brújula, compás o diseño, sin nociones de lo que va a encontrar. Es el ser humano; que es lanzado a la tarea de VIVIR.


Sin saber siquiera qué cosa es La Vida; sin saber por qué algunas vidas transcurren en medio de la opulencia y las satisfacciones mientras otras las pasan en la miseria y el sufrimiento. Unas se inician con todas las ventajas que pueda idear el afecto y, sin embargo, las persigue un atajo de calamidades; y el ser humano se debate en conjeturas, todas erradas, y llega el día de su muerte sin que él haya adivinado, siquiera, la verdad respecto a todo esto.


Aprende la Gran Verdad: LO QUE TÚ PIENSAS SE MANIFIESTA. “Los pensamientos son cosas”. Es tu actitud la que determina todo lo que te sucede. Tu propio concepto es lo que tú ves, no solamente en tu cuerpo y en tu carácter, sino en lo exterior; en tus condiciones de vida: en lo material, sí, tal como lo oyes. Los pensamientos SON COSAS. Ahora verás.


Si tú tienes costumbre de pensar que eres de constitución saludable, hagas lo que hagas, siempre será saludable. Pero cambias tu manera de pensar; te dejas infundir el temor de las enfermedades y comienzas a enfermarte. Pierdes la salud. Si naciste en la riqueza, es posible que siempre seas rico; a menos que alguien te convenza de que existe “el destino” y comiences a creer que el tuyo puede cambiar de acuerdo con los “golpes y reveses” porque así lo estás creyendo. Tu vida, lo que te ocurre, obedece a tus creencias y a lo que expreses en palabras. Es una ley. Un principio. ¿Sabes lo que es un Principio? Es una ley invariable que no falla jamás. Esta ley se llama EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.


Si en tu mente está radicada la idea de que los accidentes nos acechan a cada paso; si crees que “los achaques de la vejez” son inevitables; si estás convencido de tu mala o buena suerte; lo que quiera que tú esperes normalmente, en bien o en mal, esa es la condición que verás manifestarse en tu vida y en todo lo que haces. Ese es el porqué de lo que te ocurre.


No se está jamás consciente de las ideas que llenan nuestra mente. Ellas se van formando de acuerdo con lo que nos enseñan, o lo que oímos decir. Como casi todo el mundo está ignorante de las leyes que gobiernan la vida, leyes llamadas “de la Creación”, casi todos pasamos nuestra vida fabricándonos condiciones contrarias; viendo tornarse malo aquello que prometía ser tan bueno; tanteando, como quien dice, a ciegas, sin brújula, timón, ni compás; achacándole nuestros males a la vida misma, y aprendiendo a fuerza de golpes y porrazos; o atribuyéndoselos a “la voluntad de Dios”.


Con lo que hasta aquí has leído, te habrás dado cuenta que el ser humano no es lo que te han hecho creer, o sea, un corcho en medio de una tempestad, batido aquí y allá según las olas. ¡Nada de eso! Su vida, su mundo, sus circunstancias, todo lo que él es, todo lo que le ocurre son creaciones de él mismo y de nadie más. Él es el rey de su imperio y si su opinión es, precisamente, que él no es sino un corcho en medio de una tempestad, pues así será. Él lo ha creído y permitido.


Nacer con libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de escoger. Escoger ¿Qué? El pensar negativa o positivamente. Pesimista u optimista. Pensando lo feo y lo malo –que produce lo feo y lo malo- o pensando lo bueno y bello, que produce lo bueno y bello en lo exterior o interior.


La Metafísica siempre ha enseñado que lo que pensamos a menudo pasa al subconsciente y se establece allí, actuando como reflejo. La psicología moderna, al fin, lo ha “descubierto”.


Cuando el ser humano se ve envuelto en los efectos de su ignorancia, o sea que se ha producido él mismo una calamidad, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libre del sufrimiento. El hombre ve que Dios le atiende a veces, y que otras veces, inexplicablemente, no atiende. En este último caso es cuando sus familiares lo consuelan diciéndole que “hay que resignarse ante la voluntad de Dios”. Es decir, que todos dan por sentado que la voluntad del Creador es mala. Pero al mismo tiempo, la religión enseña que Dios es nuestro Padre. Un Padre Todo Amor, Bondad, Misericordia. Todo Sabiduría y Eterno. ¿Estás viendo cómo no concuerdan estas dos teorías? ¿Te parece sentido común que un padre todo amor, e infinitamente sabio, pueda sentir y expresar mala voluntad hacia sus hijos? ¡Nosotros, padres y madres mortales, no seríamos jamás capaces de atribular a ningún hijo con los crímenes que le atribuimos a Dios! ¡Nosotros no seríamos capaces de condenar a fuego eterno a una criatura nuestra, por una falta natural de su condición mortal, y consideramos que Dios sí es capaz! Es decir, que sin que nos demos cuenta clara de ello, le estamos atribuyendo a Dios una naturaleza de magnate caprichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, pendiente de nuestra menor infracción para atestarnos castigos fuera de toda proporción! Es natural pensar así cuando nacimos, vivimos ignorando las reglas y las leyes básicas de la vida.


Ya dijimos la razón de nuestras calamidades. LAS PRODUCIMOS CON EL PENSAMIENTO. En esto es que somos “imagen y semejanza” del Creador, Somos creadores. Los creadores, cada cual, de su propia manifestación.


Ahora, Por qué es que Dios parece atender a veces, y otras no? Ya verás. La oración es el pensamiento más puro y más alto que se puede pensar. Es polarizar la mente en el grado más altamente positivo. Son vibraciones de luz que lanzamos cuando oramos, o sea, cuando pensamos en Dios. Esas vibraciones tienen que transformar instantáneamente, en perfecto y bello, todas las condiciones oscuras que nos rodean, como cuando se lleva una lámpara a una habitación que esté en tinieblas. Siempre que el que esté orando piense y crea que ese Dios a quien le pide es un Padre amoroso que desea dar todo lo bueno a su hijo. En ese caso, Dios siempre “atiende”. Pero cómo, por lo general, la humanidad tiene la costumbre de pedir así:


“Ay, Papá Dios, sácame de este apuro, que yo sé que vas a pensar que no me conviene porque tú quieres imponerme esta prueba”! En otras palabras, ya negó toda posibilidad de recibirlo. Tiene más fe en ese Dios que nos enseñaron, caprichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, que no está sino atisbando a que cometamos la primera infracción para atestarnos castigos de una crueldad satánica! Pues el que así pide no recibe sino de acuerdo con su propia imagen de Dios. Es tan sencillo como te lo digo. Ahora no vuelvas a olvidar jamás que la voluntad de Dios para ti es el bien, la salud, la paz, la felicidad, el bienestar, todo lo bueno que Él ha creado. No vuelvas a olvidar jamás que Dios no es ni el juez, ni el policía, ni el verdugo, ni el tirano que te han hecho creer. La Verdad es que Él ha creado siete leyes. Siete Principios que funcionan en todo y siempre. No descansan un solo minuto. Se encargan de mantener el orden y la armonía en toda la Creación. No se necesitan policías en el espíritu. Aquel que no marcha con la ley se castiga él mismo. (LO QUE PIENSAS SE MANIFIESTA, DE MANERA QUE APRENDE A PENSAR CORRECTAMENTE Y CON LA LEY PARA QUE SE MANIFIESTE TODO LO BUENO QUE DIOS QUIERE PARA TÍ).


San Pablo dijo que Dios está más cerca de nosotros que nuestros pies y nuestras manos, más aún que nuestra respiración; de manera que no hay que pedirle a gritos que nos oiga. Basta con pensar en Él para que ya comience a componerse lo que parece estar descompuesto. Él nos creó. Él nos conoce mejor de lo que nos podemos conocer nosotros. Él sabe por qué actuamos de esta o aquella manera, y no espera que nos comportemos como santos cuando apenas estamos aprendiendo a caminar en esta vida espiritual.


Voy a rogarte que no creas nada de lo que te estoy diciendo sin primero comprobarlo. Es tu derecho divino y soberano. No hagas lo que has hecho hasta ahora, aceptar todo lo que oyes y todo lo que ves sin darte la oportunidad de juzgar entre el bien y el mal.





💗













EL LIBRO BLANCO DE RAMTHA

 


LIBRO


INTRODUCCIÓN






Yo soy Ramtha, una entidad soberana que vivió hace mucho tiempo en este plano llamado Tierra o Terra. En aquella vida yo no morí, sino que ascendí, porque aprendí a controlar el poder de mi mente y a llevarme mi cuerpo a una dimensión invisible de vida. Al hacer esto, me di cuenta de la existencia de una libertad, una felicidad y una vida ilimitadas. Otros que vivieron aquí después de mí, también ascendieron.


Ahora soy parte de una hermandad invisible que ama inmensamente a la humanidad. Nosotros somos vuestros hermanos que oímos vuestras plegarias y vuestras meditaciones, y observamos el ir y venir de vuestros movimientos. Somos aquellos que vivimos una vez aquí como hombres y experimentamos desesperación, la tristeza y la alegría que todos vosotros conocido. Pero nosotros aprendimos a dominar y trascender las limitaciones de la experiencia humana para llegar a un estado de ser más grande.


He venido a deciros que sois muy importantes y preciosos para nosotros, porque la vida que fluye a través de vosotros y el pensamiento que os llega a cada uno —como quiera que lo contempléis— es la inteligencia y fuerza vital que llamáis Dios. Es esta esencia la que nos conecta a todos, no sólo a los que habitan vuestro plano, sino también a aquellos en universos sin nombre que aún no tenéis ojos para ver.


Estoy aquí para recordaros una herencia que la mayoría de vosotros olvidó hace mucho, mucho tiempo. He venido a daros una perspectiva más noble desde la cual podáis razonar y entender que vosotros sois, en verdad, entidades divinas e inmortales que siempre han sido amadas y apoyadas por la esencia llamada Dios. Estoy aquí para ayudaros a ver que sólo vosotros, con vuestra sublime inteligencia, habéis creado cada realidad en vuestra vida, y que con ese mismo poder tenéis la opción de crear y experimentar cualquier realidad que deseéis.


Muchos otros vinieron a lo largo de vuestra historia e intentaron, de muchas maneras, recordaros vuestra grandeza, vuestro poder, y la eternidad de vuestras vidas. Nosotros fuimos reyes, conquistadores, esclavos, héroes, Cristo crucificado, maestros, guías, filósofos... cualquier cosa que permitiera la existencia del conocimiento. Y a veces hemos intervenido en vuestros asuntos para evitar que os aniquilarais, para que la vida aquí continuara proveyéndoos de un jardín de juegos para vuestras experiencias y vuestra evolución hacia la felicidad. Pero, uno a uno, perseguisteis a aquellos que intentaron ayudaros. Y si no los perseguisteis, les hicisteis estatuas y tergiversasteis y pervertisteis sus palabras según vuestra propia conveniencia. En vez de aplicar sus enseñanzas, la mayoría ha acabado adorando a los maestros.


Para evitar que me adoréis, no he venido hasta vosotros en mi propio cuerpo, sino que he elegido hablar a través de una entidad que fue mi hija amada cuando viví sobre este plano. Mi hija, que generosamente me permite usar su cuerpo, es lo que se llama un «canal puro» de la esencia que yo soy. Cuando os hablo a vosotros, ella no está en su cuerpo; su alma y su espíritu lo han abandonado completamente.


Yo traigo a vuestro planeta los vientos del cambio. Yo, y aquellos que me acompañan, estamos preparando a la humanidad para un gran evento que ya se ha puesto en marcha. Vamos a unir a todas las gentes de este plano permitiendo al hombre ser testigo de algo magnífico y brillante, algo que lo hará abrirse y permitir que el conocimiento y el amor fluyan a través de él.


¿Por qué está ocurriendo esto? Porque sois amados, más de lo que nunca considerasteis se os pudiera amar. Y porque ya es hora de que el hombre viva en un entendimiento mayor que el que lo ha hundido en épocas oscuras, robando su libertad, dividiendo a las gentes, y que ha causado el odio entre los amantes y la guerra entre las naciones. Ya es hora de que todo esto termine. Es hora de que el hombre se dé cuenta de la divinidad e inmortalidad de su ser, y deje de arrastrarse por la supervivencia sobre este plano.


Está muy cerca el día en el que un gran conocimiento llegará a este plano traído por maravillosas entidades que son vuestros queridos hermanos. En este tiempo, los conocimientos científicos florecerán como nunca lo han hecho. Lo que está por llegar se llama la Era de Dios. Esta era se va a manifestar a través de un cambio deliberado en el tiempo y sus valores. En los años por venir, la enfermedad, el sufrimiento, el odio y la guerra dejarán de existir sobre este plano. No existirán más la muerte ni el envejecimiento del cuerpo, sino la vida continua. A través del entendimiento, del conocimiento y del amor profundo ocurrirán estas cosas en la vida de cada entidad.


No hay otra redención para la humanidad que el reconocimiento de su divinidad. Vosotros sois las semillas de este entendimiento. Cuando cada uno de vosotros se dé cuenta de su valor y de la eternidad de su vida, os integraréis uno por uno a la conciencia del pensamiento ilimitado, la libertad ilimitada y el amor ilimitado. Todo lo que penséis, todo lo que entendáis, eleva y expande la conciencia en todas partes. Y cuando vivís lo que habéis comprendido, enteramente por el bien de vuestra propia vida, permitís que otros vean en vosotros un proceso de pensamiento más sublime, una comprensión mayor, y una existencia con más sentido que la que ellos ven a su alrededor.


Estos son los tiempos más grandes en toda vuestra historia escrita. Aunque son tiempos difíciles y desafiantes, vosotros elegisteis vivir en esta época por la consumación que os traerá. A todos vosotros se os ha prometido desde tiempos milenarios que veríais a Dios en vuestra vida. Sin embargo, vida tras vida nunca os lo permitisteis. En esta vida, la mayoría de vosotros ciertamente lo hará. Veréis emerger aquí un reino magnífico, y llegar civilizaciones de cuya existencia no teníais ni la más remota idea. Soplará un viento nuevo, y el amor, la paz y la alegría agraciarán este bendito lugar, la esmeralda de vuestro universo y la morada de Dios.


Contemplad lo que os he dicho. Permitid que estas palabras entren en vuestro ser. Cuando lo hagáis, con cada pensamiento, con cada sentimiento y en cada momento, volveréis a la comprensión de vuestra grandeza, de vuestro poder y de vuestra gloria.




💗










MARÍA LA VIRGEN ESENIA de OLIVIER MANITARA

 


LIBRO



LOS MISTERIOS DEL AURA Y LA ACTIVIDAD DIVINA EN EL HOMBRE



Si miramos al hombre que vive en la tierra, si nos miramos claramente, lo primero que  vemos es el cuerpo físico. El cuerpo físico es la primera impresión. Entonces percibimos el hecho de que el hombre está vivo, que la vida brota de él en varias formas. Finalmente, nos elevamos a la esencia del hombre y percibimos la inteligencia que aspira a manifestarse a través de él.


Si observamos cuidadosamente el cuerpo físico del hombre, no podemos dejar de notar que es una maravilla, una obra de arte, un esplendor. Este cuerpo no es sólo el fruto de la tierra, sino también del sistema solar, y por lo tanto del cosmos. Él lleva la tierra dentro de sí como una escritura sagrada y mágica.


Obviamente, no es el hombre quien hizo este cuerpo y no es él quien lo hace vivir. El hombre no se ocupa de hacer funcionar el cuerpo, otro lo hace por él. “Este otro” es también el que hizo el cuerpo.


El hombre es “algo” que entra en el cuerpo para darle sentido, una actividad.




Esta actividad puede estar en desarmonía con el cuerpo, la tierra y el orden celeste. El hombre entonces se convierte en un destructor. También puede estar en armonía; entonces el hombre se convierte en un colaborador, en un benefactor, en un constructor.


La naturaleza de la actividad del hombre a través de su cuerpo determina su destino, su karma. A partir de los elementos a su disposición, el hombre genera su futuro en función de su actividad, de sus elecciones, de sus acciones.


La actividad del hombre es lo que entra en el mundo físico para actuar sobre él. El origen de la actividad no es físico, es espiritual como el hombre, sino que se vuelve físico al poner en movimiento el cuerpo físico. Así las fuerzas y energías que originalmente eran espirituales entran en el mundo físico. El destino se inscribe de esta manera, porque obviamente cualquier acción genera una reacción que, a su vez, exige un nuevo acto. Cualquier actividad genera naturalmente una consecuencia que, a su vez, desencadena una reacción en cadena de actividades. Por eso el hombre siempre esta en movimiento.


Ahora, si somos completamente honestos en nuestra búsqueda, pronto nos daremos cuenta de algo perturbador en la vida del hombre.


· Su cuerpo no es realmente suyo y no fue creado por él. Su cuerpo le es prestado por el cosmos y por la tierra para que, a través de su actividad espiritual, pueda traer algo nuevo al mundo. Esa cosa que el hombre debe hacer aparecer no es física, sino espiritual, como la sabiduría o el amor. A través de su ser espiritual manifestado en su cuerpo, el hombre puede llenar el cosmos con sabiduría y amor. Así que todo en el mundo cambia.


· La verdadera naturaleza del hombre no reside en su cuerpo, en lo que se ve de él, sino en lo que es invisible y se revela a través de la actividad del hombre. En su esencia, el hombre es invisible y utiliza la naturaleza visible para traer “algo” al mundo, para fertilizar el mundo con su actividad. Sin embargo, es perturbador ver que el hombre parece estar inconsciente de la verdadera naturaleza de su actividad, y por lo tanto de su verdadero ser.


En la actividad del hombre hay un misterio que toca la inmortalidad y la eternidad, pero obviamente el hombre lo ha olvidado y también ha perdido el secreto de su verdadera identidad, ha sido desposeído de su verdadero ser. Ya no es él quien vive y actúa, sino una influencia externa al hombre que se ha apoderado de la actividad del hombre y, por tanto, de su conciencia, de su ser, de su devenir.


El que realmente se da cuenta de lo que se dice aquí podría estar indefenso… Entonces vendría a rescatar la sabiduría de los misterios que, desde el principio de la humanidad, ha guiado al hombre a la luz de la iniciación y del conocimiento vivo.


Esta sabiduría explica que el mundo en el que vive el hombre está compuesto de 3 mundos de manifestaciones, entrelazados entre sí:


· El mundo físico


· El mundo áurico


· El mundo divino


El mundo físico está formado por una multitud de organismos físicos, formas, colores…


El mundo áurico rodea las formas del mundo físico, las penetra y las anima. Es un mundo de energía, influencias, inteligencia, comunicación, intercambios y creatividad. Se compone de emanaciones, atmósferas, campos de vida, respiración, intercambios sutiles, pero también de puertas que conectan mundos.


En cuanto al mundo divino, es la perfección en todos los mundos. Para evolucionar en estos 3 mundos, el hombre tiene 3 cuerpos de manifestación:


· El cuerpo físico


· El cuerpo áurico, también llamado el aura, el asiento de la personalidad, del yo mortal terrenal.


· El yo divino, la esencia inmortal, la realidad eterna del hombre.


Hemos visto que el cuerpo físico no pertenece realmente al hombre, sino que se le presta para que el hombre pueda realizar una obra a través de él.


Lo que revela al hombre es la naturaleza de su actividad, lo que trae al mundo a través de su aura, lo que vive en él y a su alrededor como influencias.


El aura o cuerpo áurico no es sólo una energía luminosa sutil y colorida que envuelve a todo ser vivo, sino que es ante todo un cuerpo tan complejo como el cuerpo físico. Su función principal es ser un lugar de intercambio entre mundos. La vida está hecha de intercambios permanentes. Todos los intercambios, en todos los mundos, se realiza a través del aura. Incluso cuando un cuerpo se encuentra con otro, la comunicación no tiene lugar realmente en el plano físico, sino sobre todo en el aura.


El plano físico es sólo una consecuencia cuya causa se encuentra en un plano mucho más sutil. El conocimiento de este plan explica las atracciones irresistibles y las antipatías espontáneas, irreflexivas e instintivas. Dos auras pueden naturalmente atraerse o repelerse mutuamente. Es una cuestión de vibración y afinidad vibratoria. Es en el aura donde se inscribe el destino, es en ella donde se toman las decisiones de una vida e incluso de muchas.


Cuando un hombre piensa, huele, quiere, está en su aura. El pensamiento está vivo en el aura, toma formas, colores, se viste de música y se combina con pensamientos similares. Así es como se forman las grandes corrientes de pensamientos que pueden perturbar al mundo o a un individuo.


El propósito de todo hombre que viene a este mundo es despertar su conciencia en el aura para adquirir el discernimiento correcto. Cuando un hombre ha tenido éxito en traer a la vida sus pensamientos, sus sentimientos del alma, su voluntad y en despertar estas 3 facultades en su aura, puede realmente discernir las influencias que se le acercan y que quieren penetrar en su actividad. Un hombre así puede decir sí o no a las influencias.


Él puede elegir volverse a lo divino, a lo que es eterno para traerlo al mundo. Al hacer este acto, el hombre despierta en su verdadero ser, en el sentido real de su vida en la tierra y se libera de las influencias oscuras que querían robarle su alma.



💗


Libro María la virgen esenia en negro

Libro Maria la virgen esenia en blanco













EL FLORECIMIENTO DEL NIÑO INTERIOR - MAESTRA KWAN YIN

 


LIBRO



Amados hermanos, sean bienvenidos, les habla KWAN YIN


Nuevamente tengo el placer de trabajar con ustedes y esta vez con un encargo muy especial. Necesitamos que cada uno aflore, desde lo más interno de su ser, a esa semilla que quedó sembrada desde el momento de su nacimiento, a esa semilla a la que hemos llamado el niño-niña interno y que, a medida que vamos creciendo y adaptándonos a las circunstancias de la vida, va quedando encerrada, ahogada, bajo el peso de una personalidad que se engruesa, se endurece y se vuelve inflexible; esa libertad de soñar y de actuar, sin normas, sin reglas, siguiendo únicamente el impulso del espíritu que alberga, y que a medida que maduramos va quedando limitada, encerrada, canalizada y sujeta a los permanentes juicios de una conciencia que ha sido impuesta por la sociedad.


A partir de hoy y en las siguientes sesiones, vamos a trabajar para los niños, y mis palabras estarán dedicadas a todos ustedes, a los niños del mundo y a los niños que han aprendido a ser adultos.


Yo solicité este trabajo ante los directores de la Jerarquía, porque consideraba, como una necesidad imperiosa, despertar a los niños que se han quedado dormidos en los cuerpos de los adultos. Considero que la inocencia y la candidez de la sonrisa infantil, no deberían nunca abandonar los labios de todas las personas; sin embargo, este proceso de maduración, en realidad, se vuelve un proceso degenerativo, en donde los valores naturales, que son la correcta expresión del espíritu que mora dentro del ser, van siendo coartados, hasta adquirir una personalidad ajena a las necesidades del ser; un carácter que no tiene otro objetivo que el de sobrevivir dentro de una sociedad agresiva y que, sin embargo, llena de conflictos a ese ser que se ve impedido de manifestarse en su natural expresión. Por esta razón, las lecciones estarán dedicadas a los niños y podrán servir como tema de cursos infantiles, para adultos y para niños, un lugar en donde no sea necesario separar a los padres de los hijos; unos cursos en donde verdaderamente no importe la edad, en donde verdaderamente todos hablen el mismo lenguaje, el lenguaje del sueño, de la magia y la imaginación. Así pues, adormezcan su conciencia y dejen volar, en completa libertad, a ese espíritu, eterno niño que mora en cada uno de nosotros. Este es el inicio.




💗







EN ARMONÍA CON EL INFINITO de RODOLFO WALDO TRINE








 páginas 36 a 41



    Desde el momento en que reconozcamos el divino poder de Dios, nos henchiremos de amor de tal manera, que sólo veremos el bien en todo. Y cuando hayamos reconocido nuestra unión con Él, veremos también que hasta cierto punto estamos unidos a los demás hombres. Cuando así lo reconozcamos, no podremos dañar a nada ni a nadie, pues siendo todos miembros de un mismo cuerpo, no es posible que un miembro sufra sin que también sufra todo el cuerpo. Cuando reconozcamos completamente nuestra unidad con todo cuanto existe y sepamos que toda vida es la misma en todos los individuos, ya no sentiremos odios. El amor reinará con absoluta soberanía. Entonces, donde vayamos y estemos en contacto con el prójimo, reconoceremos a Dios en nuestro interior. De este modo, buscaremos el bien y lo hallaremos. Hay un principio profundamente científico, fundado sobre la gran verdad: “Quien a hierro mata a hierro muere.”


    Desde el momento en que reconozcamos las sutiles energías de las fuerzas mentales, notaremos fácilmente que al dejarnos poseer por cualquier sentimiento de animadversión al prójimo, recibe éste los efectos de las diabólicas fuerzas que de nosotros dimanan y despiertan en él los mismos pensamientos de odio, que a su vez recaen sobre quien fue primero en aborrecer.


    Cuando comprendamos los efectos de la pasión en el corporal organismo, conoceremos cuán deprimentes y corrosivos son. Lo mismo puede decirse de toda clase de malos pensamientos o pasiones. Hallaremos, por último, que al dejarnos dominar por sentimientos de esta naturaleza hacia el prójimo, siempre sufriremos mucho más que aquél contra quien los sintamos.


    Y así, cuando conozcamos que el egoísmo es raíz de todo error, de todo pecado y crimen, y que la ignorancia es fuente de todo egoísmo, miraremos con caridad las acciones de todos. El ignorante procura lograr sus particulares fines a expensas de la colectividad. Por esta razón el ignorante es egoísta. Nunca lo es el sabio, porque el sabio es vidente y reconoce que un simple miembro recibe los mismos beneficios que el cuerpo entero, y así no solicita exclusivamente para él lo que al mismo tiempo puede solicitar para todo el linaje humano. Si el egoísmo es como el fundamento de todo error, pecado y crimen; si la ignorancia es la base de todo egoísmo, cuando veamos manifestarse ésta o aquéllas malas cualidades, daremos prueba de alteza de ánimo estimulando el bien en cada individuo con quien lleguemos a relacionarnos.


    Algunas veces oímos decir a uno hablando de otro: “No hallo en él ningún bien.” ¿No? Entonces no eres vidente. Mira con profunda atención y hallarás a Dios en toda alma humana. Pero acuérdate de que sólo reconociendo a Dios se encuentra a Dios. Cristo hablaba siempre con suprema verdad y reconocía a Dios en cada hombre porque primero había reconocido a Dios en sí mismo. Comía con publicanos y pecadores, pero abominaba de los escribas y fariseos porque estaban tan aferrados a sus ideas y con tanto orgullo proclamaban su magisterio, que de ello provenía su ignorancia hasta el punto de que, no habiendo hallado jamás a Dios en sí mismos, no podían ni soñar siquiera que la verdadera vida alentase en publicanos y pecadores.


    En el grado en que mantengamos a una persona en la idea del mal o del error, estimularemos la maldad o el error en ella. Y en el grado a que su sensibilidad alcance y esté sujeta a las sugestiones del pensamiento ajeno, así quedará influido. De este modo podemos ser responsables de los malos pensamientos que mantengamos en el prójimo. De la propia suerte podemos mantener a una persona en la idea de lo bueno, de lo verdadero y lo justo. Y entonces le sugeriremos la justicia y la verdad, teniendo nosotros benéfica influencia en su conducta. Si nuestro corazón se desborda de amor a cuanto con nosotros esté en contacto, inspiraremos amor. Y las mismas nobles y reconfortantes influencias de amor recaerán en nosotros procedentes de aquellos a quienes les inspiremos tan elevados sentimientos. Hay un profundo principio científico fundado en el precepto: “Si quieres que todos te amen, empieza por amar a todos.”


    En el grado en que amemos, seremos amados. Fuerzas son los pensamientos y cada uno engendra otros de su misma especie. Cada uno recaerá sobre ti cargado con el efecto que le corresponde y del cual es causa.


    “Que tus ocultos pensamientos sean nobles y tomen vida en emuladoras palabras y ejemplares acciones modeladoras de tu destino. Así son de inescrutables los designios de Dios. ”


    No conozco mejor ejercicio que el de quien continuamente se mantiene en tal disposición de ánimo, que sin cesar derrama su amor diciendo:


    “Querido prójimo, yo te amo”. Y cuando conozcamos que un pensamiento produce invariablemente sus efectos, veremos cómo de continuo beneficia no sólo a quien esté al alcance de su influencia, sino al mundo entero. Los pensamientos de amor que por varios medios se muestran, llegan a él desde todos sus ámbitos. Aun los animales tienen más exquisita sensibilidad que muchas personas, y reciben los efectos de nuestros pensamientos, del estado de nuestra mente y de nuestras emociones, con mayor prontitud que ciertas gentes. Por lo tanto, donde encontremos un animal podemos beneficiarle si enfocamos en él pensamientos de amor, cuyos efectos sentirá, ya simplemente le festejemos, ya le llamemos con la voz, interesante es a menudo ver cuán prontamente nos responde y con qué presteza da muestras de haber comprendido el cariño y amor que le manifestamos. Cuán gozoso y privilegiado fuera vivir y moverse en un mundo donde sólo encontráramos hombres perfectos! Y sin embargo, en mundo semejante podemos vivir, porque en el grado en que veamos a Dios en cada alma humana, viviremos en semejante mundo.


    Y cuando de este modo reconozcamos la imagen de Dios en cada hombre, nos acercaremos más y más a Él. ¡Tal es nuestro privilegio! Debemos desechar el hipócrita juicio que de otro hacemos y ejercitar la facultad de ver más allá de la parte perecedera de nuestro ser y vislumbrar el verdadero Yo que ha de mostrarse algún día en toda su beatífica hermosura. Al condenar al prójimo nos condenamos a nosotros mismos.


    Este reconocimiento nos henchiría de rebosante amor, y todo cuanto con nosotros estuviera en contacto sentiría su vivificante poder, enviándonos a su vez los mismos amorosos sentimientos, y de este modo atraeríamos sin cesar el amor desde todos los ámbitos del mundo. Dime cuánto amas y te diré en qué grado vives con Dios. Dime cuánto amas y te diré hasta dónde entraste en el reino de la armonía. Porque como afirma San Pablo, “el amor es el cumplimiento de la ley” (Romanos, 13:10).


    Y en cierto modo, el amor lo es todo. Es la llave de la vida y a su influjo se mueve el Universo entero. Vive en un solo pensamiento de amor a todas las cosas, y en todo encontrarás amor. Vive en pensamientos de malicia u odio, y malicia y odio caerán sobre ti.


    “Porque el mal envenena y los dardos de la malicia ocasionan heridas que no podrán sanar mientras la cólera perdure.”


    Cada pensamiento que te posea será una fuerza que de ti emane y a ti vuelva con sus naturales efectos. Esta es una ley inmutable. Además, cada pensamiento que te domine influirá directamente en tu cuerpo. Si amas, tus emociones estarán en armonía con el orden eterno del Universo, porque “Dios es amor” (San Juan, 1-4:8). Tendrán sobre tu cuerpo vivificadora y saludable influencia, dando gallardía a tu continente, frescura a tu voz y atractivo a tu persona. En el grado en que mantengas pensamientos de amor hacia todo, con amor te corresponderán influyendo en tu mente y por medio de tu mente en tu cuerpo. Y así verás acrecentadas por el mundo exterior tus propias fuerzas. Entonces las ejercitarás sin cesar en las actuaciones espiritual y física, y su influencia enriquecerá tu vida.


    El odio y demás emociones de su índole son anormales, perversas y contra naturaleza, porque están en discordancia con el orden eterno del Universo. Si el amor es el pleno cumplimiento de la ley, lo que al amor se oponga será directa violación de la ley. Y no hay violación de la ley sin sus correspondientes sufrimientos y penas en una u otra forma. No hay manera de eludirlo. ¿Y cuál es el resultado de esta violación? Cuando das acceso a pensamientos de cólera, odio, malicia, celos, envidia, vituperio, desdén o menosprecio, y te dejas poseer de ellos, ejercen ponzoñosa influencia en tu organismo y lo debilitan. Y si continúas entregándote a tan malos pensamientos, acabarán por deteriorarlo, exteriorizándose en forma de enfermedades.


    Y entonces, a estas corrosivas influencias se añadirá el que tu mente vaya atrayendo destructoras influencias de otras mentes. Y a medida que en ti crezcan estas nocivas fuerzas cooperarán con mayor eficacia al deterioro de tu organismo.


    Amor inspira amor. Odio engendra odio. El amor y la bondad estimulan y fortalecen el cuerpo. El odio y la malicia lo corroen y debilitan. El amor sabe a vida sobre vida. El odio, a muerte sobre muerte. “¡Oh! Corazones leales, espíritus valientes y puras almas de la verdad amantes. Dad al mundo vuestro mejor tesoro y el mundo os lo devolverá con mayor logro. Dad amor, y por amor será impelido de vuestros corazones el latido con potente fuerza para salir airosos de vuestros apuros angustiosos. Tened fe, y cientos de corazones tendrán fe en vuestras palabras y acciones.”


    Oigo decir: “¿Cómo podré portarme yo así con quien me odie, sin haberle dado motivo para que sea mi enemigo?” Es cierto. Pero lo más seguro es que no tengas enemigos si tu corazón y tu mente no están poseídos de animadversión. Convenceos primero de que no hay nada de naturaleza odiosa. Pero si el odio os llegara del prójimo sin causa evidente por vuestra parte, entonces envolved a quien sea en pensamientos de amor y benevolencia, pues por este medio podréis neutralizar de tal modo los efectos del odio, que ni os alcancen ni os perjudiquen. El amor es más fuerte que el odio. El odio siempre puede ser vencido por el amor.


    Por otra parte, si oponéis odio a odio, sólo conseguiréis intensificarlo. Añadiréis combustible a la ya encendida llama, alimentándola y acrecentándola, y aumentaréis así la intensidad de las malas condiciones. Nada se gana con esto. Al contrario, todo se pierde. Devolviendo amor por odio seréis capaces de neutralizar esta funesta emoción, de forma que no sólo no os afecte, sino que ni siquiera os alcance. Y aún más que esto. Llegaréis tarde o temprano a convertir en amigo al enemigo. Oponed odio a odio y os degradaréis. Oponed amor a odio y no sólo os realzaréis ante vuestros ojos, sino ante los de quien os odie.


    Un sabio persa dijo: “Siempre opongo la suavidad a la dureza y la bondad a la perversión.” El budista dice: “Si un imprudente me agravia le corresponderé con mi voluntario amor. El mal está de su parte, el bien de la mía.” “El sabio venga las injurias con beneficios”, dice un proverbio chino. “Devuelve bien por mal; vence el enojo con el amor; el odio nunca cesa por el odio, sino por amor”, dicen los indostaníes.


    El hombre verdaderamente sabio no tiene enemigos. Con frecuencia oímos decir: “¡No importa! ¡Me portaré lo mismo con él!”. ¿Eso quieres? ¿Y cómo lo harás? Puedes hacerlo de dos maneras: portarte con él como él se porte contigo, pagándole en la misma moneda. Si así lo haces, te pondrá a su nivel y ambos sufriréis. En cambio, si te muestras generoso, puedes devolverle amor por odio, amabilidad por aspereza, y de este modo le igualarás a ti, alzándole a tu nivel. Pero recuerda que nunca podrás sostener a otro si no te sostienes a ti mismo. Y si te olvidas de ti mismo, te será más valioso el servicio que a otros prestes. Si tratas a otro tan mal como él te trate, demostrarás que existe en ti aquello que te acarrea el maltrato. Mereces lo que te sucede y no debes quejarte de ello. Procediendo de opuesto modo lograrías mejor tu propósito, y obtendrías una victoria sobre ti mismo, prestando al mismo tiempo al prójimo un gran servicio del que evidentemente necesita.


    De este modo podrás ser su salvador, y él a su vez lo será de otros pecadores y tendrá a su cuidado muchas gentes. Algunas veces la lucha es mayor de lo que podemos suponer, y entonces necesitamos más simpatía en nuestro trato común con los hombres. Por lo tanto, “no nos inculpemos ni nos condenemos unos a otros, pues en el espinoso camino de la vida los pies se fatigan y el corazón se entristece. Pesada carga es la que solos hemos de sobrellevar y casi nos olvidamos de que contentos estaríamos si nos ayudáramos unos a otros, confortándonos en estrecho y tierno abrazo, dulce como el amor y como la mirada de ojos propicios. No esperemos que por gracia inefable se parta el pan de la vida. “Las palabras suaves son como maná de los cielos”.


    Cuando lleguemos al completo conocimiento de que todo mal, y todo error y todo pecado, y sus consiguientes sufrimientos, proceden de la ignorancia, descubriremos por donde quiera y en cualquier forma sus manifestaciones. Y si nuestros corazones son rectos, nos compadeceremos de aquellos en quienes se manifiesten. La compasión se trocará entonces espontáneamente en amor, que hará su natural oficio. Tal es el divino método. Y así, en vez de impeler a quienquiera hacia su flaqueza, lo sostendremos hasta que por sí pueda mantenerse y sea dueño de sí mismo. Pero toda vida crece y se desenvuelve de dentro a fuera, y cada cual llega a ser dueño de sí mismo en el grado en que el conocimiento del origen divino de su naturaleza alboree en su conciencia, de forma que le lleve a la armonía con las leyes superiores, pues por la manifestación de nuestra interna espiritualidad podremos despertar mayormente el conocimiento de estas leyes en la conciencia ajena.


    Por el ejemplo y no por el precepto. Por la conducta y no por la predicación. Con hechos y no con palabras. Por el proceder de nuestra vida y no por la dogmática enseñanza de cómo debemos vivir.


    No hay contagio más intenso que el del ejemplo. Se recoge lo que se siembra y cada simiente produce los mismos frutos. No sólo podemos matar al prójimo hiriéndole en su cuerpo, sino con pensamientos agresivos. Pero al paso que matamos, nos suicidamos. Alguien enfermó a causa de haberse enfocado en él los homicidas pensamientos de algunas personas. Y hubo quien murió de resultas de ello. Si el odio prevaleciera en el mundo, sería el mundo un infierno. Que el amor avasalle al mundo, y el mundo será un cielo con todas sus glorias y hermosuras.


    No amar es no vivir, o por lo menos es vivir muriendo. La vida amante de todas las cosas es vida completa, copiosa y sin cesar explayada en fuerza y hermosura. Tal es la intensa vida de cada vez más amplios horizontes. Los hombres más francos, nobles y liberales son los que mejor comprenden el amor y la amistad. Los más ruines son aquellos de raquítica y degenerada naturaleza cuya insolencia se cifra en la egolatría. Un alma noble, abierta y generosa ha de ser forzosamente altruista. Sólo los hombres de alma ruin, que se consideran como el centro del mundo, son ególatras. Pero nunca lo es el hombre de espíritu amplio y elevado. Las almas ruines luchan sin cesar por los bienes materiales. Las almas generosas, jamás. Éstas se afanan en servir y amar al prójimo en todas partes y ocasiones. Aquéllas no se mueven de su concha e intentan que el mundo las sirva y les dé provecho. Unas sólo se aman a sí mismas y las otras aman a todo el mundo. Pero en este extensivo amor se hallan incluidas ellas mismas.


    Verdaderamente, el amor más puro es el que aproxima a Dios, porque Dios es el espíritu de infinito amor. Y cuando reconozcamos nuestra unidad con este infinito espíritu, nos henchiremos de tal modo del amor divino, que enriqueciendo nuestra vida, fluirá de ella el amor para enriquecer al mundo entero. Al reconocer nuestra unidad con Dios, nos pondremos al mismo tiempo en acordes relaciones con nuestros prójimos y en armonía con las eternas leyes, de modo que hallemos nuestra vida al perderla en provecho ajeno. Conoceremos que toda vida es una y que por lo tanto todos somos partes del todo. Comprenderemos que nada podemos hacer a otros sin que a nosotros mismos nos lo hagamos, ni perjudicar al prójimo sin que por ello quedemos también perjudicados. Comprenderemos asimismo que el hombre que sólo vive para sí, vive raquítica, ruin y desmedradamente, porque no es partícipe de la amplia y expansiva vida de la Humanidad. Quien emplea su vida en el servicio colectivo, la enriquece y acrecienta mil veces, y cada gozo, cada dicha, cada triunfo de los miembros del todo será también suyo porque es parte de la vida universal.


    Digamos ahora dos palabras relativas a los beneficios. Los apóstoles Pedro y Juan subieron un día al templo junto a cuya puerta Hermosa pedía limosna un lisiado. Pero en vez de darle algo con que remediar la necesidad del día, dejándole sin valimiento para el de mañana, le hizo Pedro un verdadero y positivo beneficio diciéndole: “No llevo plata ni oro. Pero te daré cuanto tengo.” Y le curó. De este modo le puso en condición de valerse por sí mismo.


    En otros términos: El mayor servicio que podemos prestar al prójimo es ayudarle a que por sí mismo se ayude. El socorro depende de las circunstancias, y cuando se presta sin necesidad es flaqueza. Pero nunca lo es ayudar a otro a que por sí mismo se valga.


    No hay mejor camino para ayudar a otro a valerse, que llevarle al conocimiento de sí mismo y al conocimiento de su unidad con Dios.



💗






PENSAMIENTO Y CARÁCTER de JAMES ALLEN

 

LIBRO 17 Hojitas







El Aforismo, “Como un hombre piensa en su corazón, así es él,” no sólo abarca su ser, sino que llega a comprender cada condición y circunstancia de su vida. Un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de todos sus pensamientos.


Así como una planta brota de su semilla, y no podría ser de otra manera, así cada acción de un hombre brota de las semillas invisibles del pensamiento, y no podrían existir sin ellas. Lo anterior es aplicable por igual a aquellos actos considerados “espontáneos” y “no premeditados” como a aquellos que son
deliberadamente ejecutados.


Las acciones son brotes del pensamiento, y la dicha y el sufrimiento son sus frutos; De este modo el hombre cosecha los frutos dulces y amargos que él mismo siembra.


Los pensamientos en la mente nos hacen lo que somos nos forjan y modelan. Si albergas en tu mente pensamientos inferiores, el dolor te seguirá como sigue el arado al buey. Si en cambio tus
pensamientos son elevados, te seguirá la dicha como tu propia sombra, es un hecho.


El desarrollo del hombre está gobernado por leyes, no por artificios, y la ley de causa y efecto es tan absoluta e inevitable en el reino oculto de los pensamientos como lo es en el mundo de los objetos visibles y materiales. Un carácter admirable no es asunto de azar o de favor, sino el resultado natural de un constante esfuerzo en albergar los pensamientos correctos, el efecto de una muy larga y apreciada asociación con pensamientos admirables. Un carácter innoble y bestial, por el mismo proceso, es el resultado de pensamientos viles albergados continuamente. Él es hecho o deshecho por sí mismo; en la armonía del pensamiento forja las armas con las que se destruye; también elabora las herramientas con las que construye para sí mansiones celestiales de felicidad fortaleza y paz.


Con la elección y aplicación de los pensamientos correctos el hombre asciende a la perfección divina; Con la aplicación y el abuso de los pensamientos incorrectos, desciende bajo el nivel de las bestias. Entre estos dos extremos están todas las categorías del carácter, y el hombre es su maestro y hacedor.


De todas las maravillosas verdades del alma que han sido recuperadas y redescubiertas en esta era, ninguna más grandiosa y fecunda de divina promesa y esperanza que ésta – el hombre es el amo del pensamiento, forjador del carácter, creador y modelador de condiciones, entorno y destino.


Como un ser de Poder, Inteligencia y Amor, y señor de sus propios pensamientos, el hombre posee la llave de cada situación, y lleva consigo la agencia de transformación y regeneración por la cual hace de sí mismo lo que quiere.


El hombre es siempre el amo y señor, aún en su estado de mayor debilidad y abandono; pero en su debilidad y degradación es el amo necio que gobierna mal sus asuntos. Cuando empieza a reflexionar acerca de su condición, y a buscar diligentemente la Ley que lo llevó a ese estado, se transforma en el amo sabio, canalizando inteligentemente su energía, y elaborando pensamientos fructíferos. Ese es el amo sabio, y el hombre sólo puede llegar a serlo descubriendo dentro de sí mismo las leyes del pensamiento; descubrimiento que es resultado de aplicación, auto-análisis, y experiencia.


Solamente después de mucho buscar y excavar el oro y los diamantes son obtenidos, y el hombre puede encontrar cada verdad asociada con su ser si cava con determinación en lo profundo de su alma; y probará inequívocamente que es forjador de su carácter, modelador de su vida, y constructor de su destino, si vigila, controla, y altera sus pensamientos, siguiendo el rastro de sus efectos en sí mismo, en otros, en su vida y circunstancias, enlazando causa y efecto con práctica e investigación pacientes, y utilizando cada experiencia, aún la más trivial, cada hecho cotidiano, como medios para obtener el
conocimiento de sí mismo que es Entendimiento, Sabiduría, Poder.


En ese sentido, como en ningún otro, está la ley absoluta “Aquel que busque encontrará; a aquel que toque la puerta ésta se le abrirá”; sólo con paciencia, práctica, e impertinencia incesante puede un hombre entrar por la Puerta del Templo del Conocimiento.

















EL PODER INFINITO DE SU MENTE de LAURO TREVISAN

 

LIBRO



DESCUBRA USTED LAS MARAVILLAS DE SU MENTE




En cualquier dirección

que recorras el alma,

nunca tropezarás con sus límites.

Sócrates



Muchas veces usted se habrá preguntado: ¿Por qué algunas personas son felices y otras desgraciadas? ¿Por qué algunos logran el éxito en la vida y otros viven y mueren marginados?


Mire a su alrededor y verá personas que comenzaron como simples empleados y hoy están en la cima, y verá personas que nunca salieron de un mismo lugar; verá personas que se casaron y son felices, y verá personas cuyo casamiento se desintegró, sin quedar piedra sobre piedra. Continúe observando y verá personas que consiguieron curarse de enfermedades consideradas incurables, y personas que nada pudieron contra la enfermedad.


Tal vez usted forme parte de ese ejército incalculable de personas que sufren de insomnio y sólo concilian el sueño a la madrugada a fuerza de somníferos, cuando existen tantas otras personas que, basta que caigan en la cama, para que ya estén durmiendo en la dulce paz de un saludable sueño.


Usted ya se preguntó: ¿Por qué existen personas alegres y despreocupadas, cuando millones de otras están deprimidas y atormentadas por neurosis y miedos?


Muchos ya dividieron el mundo en dos partes: las personas de suerte y las personas desdichadas.


¿Será que vivimos bajo el flujo y reflujo de lo imprevisible?


¿Será que tendremos que decir, como Shakespeare, que "hay más misterios en este mundo de los que nuestra vana filosofía puede imaginar"?


Escribí este libro para abrir su mente. Finalmente, aquí usted descubrirá su verdadero destino.


Ahora usted comienza a levantar el velo del misterio y de lo desconocido; ahora usted encontrará el camino de sus sueños.


No importa el estado actual en que usted se encuentra. No importa si usted es pobre o enfermo o fracasado. Usted puede, desde ahora, comenzar a abrir las manos para recibir todas las dádivas de la vida.


Sería injusto suponer que sólo una pequeña clase de privilegiados pudiese tener acceso a los arcanos de la suerte y de las buenas cosas de la vida, en tanto el resto tendría que contentarse con las migajas.


Sería también ridículo admitir que las riquezas del universo sean limitadas, de tal suerte que, si unos tuvieran bastante, otros tendrían poco.


Usted siempre deseó tener una vida repleta de felicidad, de amor, de paz, de salud, de bienestar económico. Si no lo consiguió, algo debe estar equivocado en usted.


¿Qué es?


Sé que usted ya culpó a la falta de suerte, a la falta de oportunidades; sé que ya culpó a sus padres, al gobierno, a la vida, al mundo, al diablo, a las brujerías, y a tantas otras causas más.


Más, comience a pensar desde ahora: ¿Será que la culpa está fuera de usted o dentro de usted?



SI LOS OTROS PUDIERON, USTED TAMBIÉN PUEDE



Recuerde que todo lo que puede ser pensado es realizable. Todo lo que una persona puede desear, lo puede conseguir. Inclusive usted. Si los otros pudieron, usted también puede, porque las leyes del universo, del cual usted forma parte, son justas, correctas, no discriminatorias e infalibles.

Aquellas personas que alcanzaron gran éxito en la vida, aquellas personas que realizaron maravillas, aquellas personas que obtuvieron verdaderos milagros, si hubieran usado la mente en forma errónea como usted la usó, no serían ahora más de lo que es usted.

Un día, un señor vino junto a mí a quejarse porque su vida estaba de lo peor. Todo le salía desacertado.

Yo le pregunté qué estaba haciendo para mejorar su vida y cuál era su meta deseada, así como dónde pretendía llegar.

El no supo decírmelo. No sabía lo que quería. Y se quejaba.

Si usted toma un taxi y no le dice al chofer adonde desea ir, él no podrá llevarlo a lugar alguno, ¿No es cierto?

Los otros pudieron porque sabían lo que querían.

Sepa usted lo que quiere y aquí aprenderá a usar los medios infalibles y fáciles para llegar allá.

Usted aprenderá a usar el poder infinito de su mente, poder este que le proveerá de todo aquello que usted desea.

No importa si usted es culto o no, si es pobre o no, si es inteligente o no, si usted tiene dinero o no, si usted tiene saludo no.

Sea usted quien fuere, esté donde estuviere, existe dentro de usted una bomba atómica de fuerza irresistible. Cuando descubra el lugar de la mecha, ¡BUUUUUUMMMMMM!, conseguirá detonar su bomba y su vida se modificará de manera increíble.




💗